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23/11/2009

Cristóbal Benavides

Master en Gestión de Empresas de Comunicación, Universidad de Navarra.
Profesor de Noticias en TV y Proyecto Periodístico.

Investigador CIMAS

Televisión Digital

 
Después de varios años finalmente el gobierno se definió por la norma digital que marcará la pauta en la industria de la televisión. La elección de la norma japonesa (ISDB-T) fue aplaudida por la mayoría de los actores luego de que una serie de estudios y pruebas de campo que la sitúan como la mejor opción para la realidad chilena. ¿Qué cambios se producirán en el mercado? ¿Cómo se beneficia el telespecador? Aquí algunas respuestas.
 


La norma japonesa permite usar de manera más eficiente el ancho de banda por donde hoy se transmite la señal, incrementando, si es necesario, el número de canales disponibles o privilegiando la calidad de transmisión. Es decir, un canal de televisión que divida su frecuencia en dos o tres señales (SDTV), puede en cualquier momento volver a una (HDTV) y transmitir a máxima calidad.
La opción escogida (la misma que ya opera en Brasil y que fue elegida por Argentina, Perú y Venezuela) tolera la incorporación de nuevas tecnologías, como la televisión en los celulares y en movimiento, en la que autos, buses o trenes pueden recibir señal sin interferencias. Además, posibilita aumentar el grado de interactividad con transmisión de datos, juegos e incluso internet de banda ancha.
Económicamente será un mercado que moverá millones de dólares. Por una parte, los canales deberán realizar grandes inversiones para modificar sus equipos de transmisión y el 65% de la población que hoy no accede a la televisión de pago deberá comprar un decodificador o un nuevo televisor (actualmente no disponibles en Chile) para poder optar a la señal que promete mejorar sustancialmente la imagen y el audio.
Por otro lado, la televisión digital debería aumentar la oferta de canales disponibles. Diferentes actores querrán obtener una concesión para transmitir a nivel nacional, regional o comunal. Lo más probable es que se multipliquen las opciones, pero seguramente después de unos años el mercado se encargará de mantener con vida a los mejores, los más eficientes y los que ofrezcan por cierto un mejor contenido, beneficiándose claramente el telespectador.
No hay que olvidar, que la televisión se financia gracias a la publicidad y no porque exista mayor oferta crecerá necesariamente la demanda por parte de las empresas para publicitar sus productos. Existe ahí una tarea pendiente de encontrar un modelo de negocios que les permita ser rentables.

La principal disputa, en todo caso, vendrá ahora con la discusión en el Congreso sobre la nueva Ley de Televisión donde los diferentes actores involucrados defenderán férreamente cada una de sus parcelas de interés.

 

 

 

Cimas • Centro de Investigación de Medios y Sociedad Andes • Facultad de Comunicación Universidad de los Andes
Teléfono: 4129245. San Carlos de Apoquindo 2200. Las Condes,Santiago,Chile.